Inclusión social

El concepto de educación inclusiva deriva de la propia Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. Como derecho humano fundamental, la educación ocupa un lugar central en la misión de la UNESCO y, como tal, tiene vocación de universalidad. Es decir, nadie, sea de la condición que sea, puede ser excluido de tal derecho.

Por otra parte, se trata de uno de los principios rectores respaldados por la Agenda Mundial Educación 2030 y el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 4. Pero a pesar de todo ello, son millones los niños que, a nivel mundial, continúan siendo privados de oportunidades educativas, en numerosas ocasiones por razón de la diversidad de sus capacidades.

¿Sabes qué es y qué pretende la educación inclusiva?

Inclusión académicaTe lo contamos: se trata de un tipo de educación que persigue que todos los alumnos de una comunidad determinada se eduquen juntos, con independencia de sus condiciones o circunstancias socioculturales, incluyendo los que presenten algún tipo de discapacidad. Todos, sin distinción, asisten al mismo colegio, comparten aula y aprenden interactuando con sus compañeros.

Este tipo de educación no solo implica a personas con necesidades educativas especiales por razón de algún trastorno de gravedad, sino también a otros alumnos incorporados tardíamente al sistema educativo, que tienen dificultades idiomáticas o que presentan superdotación intelectual.

La inclusión educativa persigue como objetivos promover la igualdad de oportunidades, ofrecer una educación personalizada, fomentar la participación, la colaboración y la solidaridad entre los alumnos y lograr una mejora en la calidad de la enseñanza y la eficiencia del sistema educativo.

La inclusión escolar beneficia a todos por igual. Permite el desarrollo de las capacidades personales y fomentaeducación para todos valores como el respeto y la aceptación de las diferencias, previniendo prácticas indeseables como el acoso y la discriminación. Amplía el abanico de las relaciones personales y contribuye a eliminar cualquier rigidez mental.

Para que una escuela sea inclusiva, sin embargo, no basta con que los alumnos de distintas capacidades compartan aula. Es preciso, además, que el profesorado cuente con la necesaria formación especializada y disponga de los medios idóneos a su alcance para impartirla. La metodología no podrá ser uniforme ni el ritmo único. La heterogeneidad equivale a enriquecimiento y las diferencias estimulan el aprendizaje.

Por otra parte, los espacios deberán ser accesibles y contar con las adaptaciones precisas. La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad les reconoce el derecho a una plena participación en la vida social a través de la inclusión. Y la inclusión implica accesibilidad a espacios y actividades.

Y en España ¿qué?

España ratificó en el año 2008 la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Desde entonces, nuestro país se compromete a garantizar el acceso a una educación para todos, gratuita y de calidad, tanto en Primaria como en Secundaria.

accesibilidad académicaNo obstante, el hecho de que las competencias educativas estén cedidas a las comunidades autónomas ocasiona grandes desequilibrios en materia de inclusión. Y así, mientras que en Navarra y Galicia están diez puntos por encima de la media, escolarizando al 90% del alumnado con necesidades especiales en centros ordinarios, Valencia presenta un escaso 17%.

Efectivamente, queda mucho por hacer. Los propios docentes se quejan de un lamentable déficit de formación en este ámbito y reclaman un aumento en el número de profesores de apoyo.

Los niños con diversidad funcional son primero niños

Ningún niño o niña es igual al resto. Todos son diferentes. Como diferentes son sus capacidades y las necesidades que presentan para desarrollarlas.

Debemos cuidar nuestro lenguaje, porque crea pensamiento y lo condiciona. Por eso, ya no suele hablarse de necesidades educativas especiales, sino de diversidad funcional.

Los programas inclusivos con niños, presenten o no diversidad funcional, deben basarse en la animación estimulativa y deben ser participativos, relacionales, lúdicos, flexibles, activos y creativos.

El deporte y la actividad física pueden ser de gran utilidad en la integración de estos alumnos. Cada vez existen más opciones para practicar actividades deportivas adaptadas y, por supuesto, a cualquier edad. Es un buen instrumento en nuestras manos para lograr la inclusión.

Los alumnos de altas capacidades no están vacunados contra el fracaso escolar

Alguna vez todos hemos pensado que los niños superdotados están destinados al éxito. Sin embargo, este grupo de alumnos también se considera como parte de los programas de educación inclusiva.aulas para todos

Y es que, en muchos casos, a pesar de sus elevadas capacidades de aprendizaje, no destacan por su rendimiento académico. Necesitan un ritmo de aprendizaje dinámico y estimulante, que combata el aburrimiento que suelen producirles los métodos repetitivos y monótonos.

En suma, educación inclusiva no es sinónimo de retraso ni de carencia de capacidades en ciertos alumnos. Alude más bien a diferencias enriquecedoras en el perfil de aprendizaje de cada persona y, como tal, es un concepto que requiere ser contemplado en el diseño de una educación moderna y de calidad.

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