silla de ruedas

La inclusión laboral de las personas con diversidad funcional sigue siendo un reto, a pesar de que las administraciones públicas bonifican y subvencionan la contratación. En este artículo te explicamos cuál es la situación actual, qué obstáculos hay que superar para que la plena integración sea una realidad y cuáles son las pautas para lograrla.

Personas con diversidad funcional en el trabajo

En primer lugar, hemos de recordar que la situación de las personas con diversidad funcional en el trabajo no deja de ser un reflejo de la consideración social que se tiene de estas circunstancias. En los últimos años, se ha avanzado en aspectos como la supresión de las barreras arquitectónicas y en la implementación de sistemas que mejoren la autonomía de este colectivo. Aunque vivir con diversidad funcional es más difícil, hemos de indicar que la legislación se está adaptando para superar los inconvenientes.

inclusión laboralNo nos podemos engañar porque hoy aún queda mucho camino por recorrer para conseguir la integración laboral de personas con diversidad funcional. Aunque la Administración ya reserva un cupo de plazas fijas en las oposiciones y las grandes empresas tienen que incorporar un 2 % de la plantilla, el gran reto sigue siendo la pyme, que es la que concentra la mayor parte de los puestos de trabajo. Mención aparte merecen determinadas organizaciones que, durante años, han contribuido a mejorar la inclusión social del colectivo. Sin embargo, la mayoría de los autónomos y pequeños empresarios ven con recelo la posibilidad de contratar a una persona con diversidad funcional.

De hecho, hay que señalar que el paro entre personas con diversidad funcional es ostensiblemente mayor que en otros sectores, pues ronda el 30 % de la población activa, lo que casi duplica la media del paro total en España. Aunque hoy la mayoría de las personas con discapacidad trabaja, tanto en empresas privadas como en la Administración, les sigue resultando más difícil la inclusión laboral. También es cierto que la precariedad laboral es mayor en este colectivo porque en muchos casos no hay circunstancias que aconsejen la contratación a jornada completa.

Para romper con esta dinámica, hay una serie de pautas que las empresas pueden seguir, aunque la principal es la actitud que se toma ante esta circunstancia. Una persona con diversidad funcional no es a priori mejor ni peor en un trabajo, sino que, simplemente, tiene una circunstancia que obliga a facilitar determinadas cuestiones logísticas. Lo que sí es cierto es que al empresario le resulta más barata la contratación.

Adecuar el puesto de trabajo a las características de la persona

Una persona con silla de ruedas quizás no pueda realizar actividades que supongan un esfuerzo físico determinado, pero sí puede, en muchos casos, realizar tareas administrativas con la misma eficacia que el resto de los trabajadores administrativos. El principal problema de muchos empresarios, y no suele ser intencionado, es que no saben adecuar su oferta laboral a las características específicas de una persona con diversidad funcional.

trismo inclusivoA la hora de configurar la plantilla de una empresa hay que tener en cuenta este factor y ofrecer puestos de trabajo que realmente se ajusten a las características del empleado con esta condición. De esta forma, ambas partes quedarán satisfechas.

Ofrecer posibilidades de promoción

La motivación es un elemento fundamental para todo trabajador, también en estas circunstancias concretas porque todos deseamos superarnos y llegar más lejos. Ofrecer nuevos retos que superar en la empresa, con posibilidades de promoción interna, es una forma de mejorar el rendimiento de unos trabajadores que tienen una predisposición muy positiva. 

Las grandes empresas aplican planes de orientación laboral adaptados y, aunque no siempre se disponga de esos medios, sí se puede proponer una proyección laboral a medio plazo para todos los trabajadores.

Valorar el impacto en la imagen de la compañía

La responsabilidad social es uno de los valores intangibles más importantes que tiene una empresa para mejorar su imagen y, así, vender más. Aunque la empresa no esté obligada por ley, los clientes valorarán que se cuente en la plantilla con trabajadores que tengan diversidad funcional, porque sentirán que con su dinero están contribuyendo a un mundo mejor.

silla-ruedasExisten algunas empresas que, aunque no tienen la obligación, cuentan con porcentajes de hasta el 40 % de la plantilla con algún tipo de diversidad funcional. Cumplen con sus tareas igual de bien y, además, suponen un ahorro para la empresa gracias a las exenciones y bonificaciones en las cuotas a la Seguridad Social.

Conclusión

El principal reto para la inclusión laboral de personas con diversidad funcional es de actitud por parte de la sociedad y, concretamente, de las empresas y autónomos, puesto que un trabajador con esta circunstancia es rentable. Vencer los prejuicios y tomar conciencia de que hemos de contribuir con nuestro grano de arena a construir una sociedad más accesible es tarea de todos. Te animamos, pues, a que hagas la prueba; comprobarás que esta premisa no es una quimera.

 

 

 

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